jueves, 13 de marzo de 2014

La experiencia de un Retiro Espiritual


Como parte de la formación integral de las estudiantes marianitas, en el tercer año de bachillerato se realiza el denominado Retiro Espiritual,  esta  actividad es una experiencia de vida que nos confronta de manera personal frente a nosotras mismas y a la vez nos permite un cercano encuentro con Jesús y el Evangelio. Gracias a la acertada dirección del Padre Alfonso Chávez S.J. logramos una honda interiorización que nos prepara para nuestra futura vida universitaria.

Estos encuentros se realizaron en el Centro de Espiritualidad de las Hermanas Franciscanas de la ciudad de Riobamba, en las siguientes fechas.

3ero Técnico del 13 al 16 de febrero
3ero B del 19 al 22 de febrero
3ero A del 26 al 29 de febrero


 






martes, 11 de marzo de 2014

Campeonato Intercolegial de Atletismo




El lunes 10 de marzo, a las 09h00, en el estadio de la Federación Deportiva de Chimborazo, se realizó la inauguración del Campeonato Intercolegial de Atletismo, categorías Junior y Primera. Nuestra representación que participa en la modalidad Junior, estuvo conformada por estudiantes de octavo año, quienes bajo la dirección del Lic. Daniel Luna, entrenador y maestro del plantel, participarán en pruebas de 60 metro planos, 150 metros planos, 600 metros 1000 metros obstáculos, 150 metros vallas, salto largo, salto alto, lanzamiento de bala y pelota, postas y tetratlón.

En el equipo participan:  
Angie Alvear
Vanessa Muñoz
Kattya Vallejo
Ambar Yaulema
Carolina Gavilanez
Estefanía Tixi
Nathaly Barreno
Jennifer Conde
Evelyn Samaniego

Encuentro de declamación



 En el Salón Auditorio de la Unidad Educativa María Auxiliadora, de nuestra ciudad, este lunes 10 de marzo, a las 10h30, se realizó un encuentro de declamación organizado por esta prestigiosa institución educativa. Las Marianitas contaron con la participación del Área de Lengua y Literatura y la excelente intervención de  la Srta. Mariela Núñez, estudiante de décimo año, quien intervino con el poema Quejas, de la autora Dolores Veintimilla de Galindo. A la cita poética asistieron además otros planteles de la ciudad quienes dieron gala al acto cultural y recibieron sendos lotes de libros entregados por la entidad anfitriona. 



Neuropsicología del pensamiento



Bajo la óptica de una constante capacitación y fortalecimiento pedagógico, los docentes de nuestra unidad educativa, en horario de la tarde, asisten a la jornada de capacitación sobre "Neuropsicología del pensamiento", misma que es dirigida por el Dr. Francisco Fernández B. profesional médico de amplia trayectoria y docente del plantel. Este seminario, que tendrá una duración de 40 horas, está programado para los días lunes y martes, de las fechas comprendidas entre el 10 de marzo y el 10 de abril, del año en curso.


domingo, 9 de marzo de 2014

Hipócritas


Tiempo de lectura: 3' 34'' No. de palabras: 573
Monseñor Julio Parrilla Domingo 09/03/2014

Es como un grito que se repite a lo largo del Evangelio. Una palabra dura para aquellos que tienen endurecida la cabeza y el corazón. Jesús se rasgará las vestiduras ante el engaño de aquellos que mienten en beneficio propio. Es el primer mensaje de la Cuaresma: si quiere entrar en el Reino de Dios tiene que ser sincero. 
 
Lamentablemente, la hipocresía, a lo largo de la historia, se ha convertido en compañera de camino del ser humano. Sobre la sinceridad de las palabras y de los sentimientos prevalecen el engaño y la mentira. Ocurre en la vida política, económica, profesional, familiar... Casi sin quererlo, como una especie de subcultura inevitable adherida a nuestra piel, nos hemos acostumbrado a mentir y a aparentar lo que no somos ni amamos. Antes que ser nosotros mismos, preferimos reinventarnos según la demanda del mercado. Escondido queda ese fondo de verdad en el que, todavía, nos atrevemos a llamar a las cosas por su nombre, siempre y cuando estemos solos y no nos comprometa demasiado...
 
Pasada la resaca de las elecciones, conviene gritar a los vencedores que no sean hipócritas. Seguramente, en la refriega de la batalla han dicho palabras o han hecho gestos que no se creen ni ellos. Pareciera que las batallas justificaran todos los excesos. Pero, tomada la posesión del cargo, conviene aterrizar en la verdad, porque es ella la única capaz de hacernos libres. Si fueron elegidos en democracia, defiendan la democracia. Si fueron elegidos para servir, sirvan al pueblo antes que a sus propios intereses. Si alguien confió en ustedes, no defrauden la confianza. Y, si en sus discursos hablaron de los pobres, no los abandonen. Lo contrario es hipocresía. Cuando Jesús la denuncia, el pueblo sencillo entiende su mensaje, porque tiene la experiencia de que la hipocresía manda y, en algún momento, acaba rebelándose contra ella. 
 
Para muchos, las elecciones han sido un espacio de mercadeo que rebaja el accionar político y lo deshumaniza. Difícil redimir semejante dislate... Quien hace de la política un negocio nunca buscará el bien común, ni la dignidad de la persona, ni el desarrollo integral de los pequeños... Más bien estará pendiente de su casa, de su bolsa o de no perder su pequeña parcela de poder. Quien así actúa vacía de contenidos liberadores la política y la hace odiosa. El pueblo tiene un especial olfato para detectar la hipocresía. Dispuesto a perdonar cualquier debilidad humana, se vuelve implacable con los mentirosos. Ejemplo de hipócrita era el Tartufo, inmortalizado por Molière. Hasta el final mantuvo intacta su careta. Por eso, cuando al final de la obra, lo detiene la autoridad, se vuelve al cielo, puño en alto, y exclama dirigiéndose a su Dios particular: "¡Que me hagas a mí esto, con la de favores que te hice!". 
 
Fantástica resulta la liturgia cuaresmal cuando, desde el primer momento, al amparo de la humilde ceniza, nos recuerda que no hay ayuno, ni limosna, ni plegaria que agraden a Dios si el corazón no es sincero. El grito del Nazareno se ha ido multiplicando y repitiendo como un eco a lo largo del tiempo, hasta llegar a nuestra conciencia personal y colectiva. Hoy sabemos que la hipocresía es capaz de destruir al hipócrita.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/julio_parrilla/Hipocritas_0_1098490213.html.
Hipócritas Tiempo de lectura: 3' 34'' No. de palabras: 573 Monseñor Julio Parrilla Domingo 09/03/2014 Es como un grito que se repite a lo largo del Evangelio. Una palabra dura para aquellos que tienen endurecida la cabeza y el corazón. Jesús se rasgará las vestiduras ante el engaño de aquellos que mienten en beneficio propio. Es el primer mensaje de la Cuaresma: si quiere entrar en el Reino de Dios tiene que ser sincero. Lamentablemente, la hipocresía, a lo largo de la historia, se ha convertido en compañera de camino del ser humano. Sobre la sinceridad de las palabras y de los sentimientos prevalecen el engaño y la mentira. Ocurre en la vida política, económica, profesional, familiar... Casi sin quererlo, como una especie de subcultura inevitable adherida a nuestra piel, nos hemos acostumbrado a mentir y a aparentar lo que no somos ni amamos. Antes que ser nosotros mismos, preferimos reinventarnos según la demanda del mercado. Escondido queda ese fondo de verdad en el que, todavía, nos atrevemos a llamar a las cosas por su nombre, siempre y cuando estemos solos y no nos comprometa demasiado... Pasada la resaca de las elecciones, conviene gritar a los vencedores que no sean hipócritas. Seguramente, en la refriega de la batalla han dicho palabras o han hecho gestos que no se creen ni ellos. Pareciera que las batallas justificaran todos los excesos. Pero, tomada la posesión del cargo, conviene aterrizar en la verdad, porque es ella la única capaz de hacernos libres. Si fueron elegidos en democracia, defiendan la democracia. Si fueron elegidos para servir, sirvan al pueblo antes que a sus propios intereses. Si alguien confió en ustedes, no defrauden la confianza. Y, si en sus discursos hablaron de los pobres, no los abandonen. Lo contrario es hipocresía. Cuando Jesús la denuncia, el pueblo sencillo entiende su mensaje, porque tiene la experiencia de que la hipocresía manda y, en algún momento, acaba rebelándose contra ella. Para muchos, las elecciones han sido un espacio de mercadeo que rebaja el accionar político y lo deshumaniza. Difícil redimir semejante dislate... Quien hace de la política un negocio nunca buscará el bien común, ni la dignidad de la persona, ni el desarrollo integral de los pequeños... Más bien estará pendiente de su casa, de su bolsa o de no perder su pequeña parcela de poder. Quien así actúa vacía de contenidos liberadores la política y la hace odiosa. El pueblo tiene un especial olfato para detectar la hipocresía. Dispuesto a perdonar cualquier debilidad humana, se vuelve implacable con los mentirosos. Ejemplo de hipócrita era el Tartufo, inmortalizado por Molière. Hasta el final mantuvo intacta su careta. Por eso, cuando al final de la obra, lo detiene la autoridad, se vuelve al cielo, puño en alto, y exclama dirigiéndose a su Dios particular: "¡Que me hagas a mí esto, con la de favores que te hice!". Fantástica resulta la liturgia cuaresmal cuando, desde el primer momento, al amparo de la humilde ceniza, nos recuerda que no hay ayuno, ni limosna, ni plegaria que agraden a Dios si el corazón no es sincero. El grito del Nazareno se ha ido multiplicando y repitiendo como un eco a lo largo del tiempo, hasta llegar a nuestra conciencia personal y colectiva. Hoy sabemos que la hipocresía es capaz de destruir al hipócrita.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/julio_parrilla/Hipocritas_0_1098490213.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com
Hipócritas Tiempo de lectura: 3' 34'' No. de palabras: 573 Monseñor Julio Parrilla Domingo 09/03/2014 Es como un grito que se repite a lo largo del Evangelio. Una palabra dura para aquellos que tienen endurecida la cabeza y el corazón. Jesús se rasgará las vestiduras ante el engaño de aquellos que mienten en beneficio propio. Es el primer mensaje de la Cuaresma: si quiere entrar en el Reino de Dios tiene que ser sincero. Lamentablemente, la hipocresía, a lo largo de la historia, se ha convertido en compañera de camino del ser humano. Sobre la sinceridad de las palabras y de los sentimientos prevalecen el engaño y la mentira. Ocurre en la vida política, económica, profesional, familiar... Casi sin quererlo, como una especie de subcultura inevitable adherida a nuestra piel, nos hemos acostumbrado a mentir y a aparentar lo que no somos ni amamos. Antes que ser nosotros mismos, preferimos reinventarnos según la demanda del mercado. Escondido queda ese fondo de verdad en el que, todavía, nos atrevemos a llamar a las cosas por su nombre, siempre y cuando estemos solos y no nos comprometa demasiado... Pasada la resaca de las elecciones, conviene gritar a los vencedores que no sean hipócritas. Seguramente, en la refriega de la batalla han dicho palabras o han hecho gestos que no se creen ni ellos. Pareciera que las batallas justificaran todos los excesos. Pero, tomada la posesión del cargo, conviene aterrizar en la verdad, porque es ella la única capaz de hacernos libres. Si fueron elegidos en democracia, defiendan la democracia. Si fueron elegidos para servir, sirvan al pueblo antes que a sus propios intereses. Si alguien confió en ustedes, no defrauden la confianza. Y, si en sus discursos hablaron de los pobres, no los abandonen. Lo contrario es hipocresía. Cuando Jesús la denuncia, el pueblo sencillo entiende su mensaje, porque tiene la experiencia de que la hipocresía manda y, en algún momento, acaba rebelándose contra ella. Para muchos, las elecciones han sido un espacio de mercadeo que rebaja el accionar político y lo deshumaniza. Difícil redimir semejante dislate... Quien hace de la política un negocio nunca buscará el bien común, ni la dignidad de la persona, ni el desarrollo integral de los pequeños... Más bien estará pendiente de su casa, de su bolsa o de no perder su pequeña parcela de poder. Quien así actúa vacía de contenidos liberadores la política y la hace odiosa. El pueblo tiene un especial olfato para detectar la hipocresía. Dispuesto a perdonar cualquier debilidad humana, se vuelve implacable con los mentirosos. Ejemplo de hipócrita era el Tartufo, inmortalizado por Molière. Hasta el final mantuvo intacta su careta. Por eso, cuando al final de la obra, lo detiene la autoridad, se vuelve al cielo, puño en alto, y exclama dirigiéndose a su Dios particular: "¡Que me hagas a mí esto, con la de favores que te hice!". Fantástica resulta la liturgia cuaresmal cuando, desde el primer momento, al amparo de la humilde ceniza, nos recuerda que no hay ayuno, ni limosna, ni plegaria que agraden a Dios si el corazón no es sincero. El grito del Nazareno se ha ido multiplicando y repitiendo como un eco a lo largo del tiempo, hasta llegar a nuestra conciencia personal y colectiva. Hoy sabemos que la hipocresía es capaz de destruir al hipócrita.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/julio_parrilla/Hipocritas_0_1098490213.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

sábado, 8 de marzo de 2014

FELIZ DÌA DE LA MUJER

              “Hay una mujer al principio de todas las grandes cosas.” – Alphonse de Lamartine.

                     FELIZ DÍA MUJERES
Y UN ABRAZO ESPECIAL A LAS DISTINGUIDAS DAMAS DE LA FAMILIA MARIANITA

viernes, 7 de marzo de 2014

Vanessa Álvarez, Srta. Simpatía del Deporte Colegial





En el Coliseo Teodoro Gallegos Borja, el día viernes 7 de marzo, a las 09h00, con la coordinación de la Federación Deportiva Estudiantil, se realizó la elección de la Reina del Deporte estudiantil.  En esta participación, nuestro plantel fue muy bien representado por la Srta. Vanessa Álvarez, estudiante del 3ero de bachillerato 2013 - 2014, quien para este evento fue designada como Srta. Simpatía.

¡Gracias Vanessa por tu elegante presencia y participación!